Ya habíamos reducido al máximo el uso de productos químicos desde nuestra primera cosecha en 2013 pero no es suficiente y ahora pasamos en conversión «Bio».

No puedo decir si la cultura « Bio/ Orgánica » haga que el vino sea superior al vino que producimos actualmente en cuanto las cantidades de  residuos químicos presentes en el vino son infinitesimales. El problema es para todos los que trabajan en el viñedo y cuya exposición frecuente a estos agentes químicos representa un riesgo para la salud. Por ejemplo desde el año 2012, la enfermedad de Parkinson es reconocida como enfermedad laboral en caso de ser viticultor. 

Hoy numerosos hechos coinciden para sospechar  que el papel de estos productos químicos sea determinante en la aparición de enfermedades graves para los que trabajan en el viñedo aunque los tractores sean cerrados, equipados con filtros y climatizados.

Mi ética me impide poner en peligro la salud de otras personas y por consecuencia esta elección me parece sobreentendida.

Con un nieto de 5 años, es imprescindible dejar un viñedo produciendo un vino de calidad pero también que se utilicen procedimientos que respetan el entorno y mantienen la biodiversidad.