Entrevista con Jacques Demars (parte 2)

La viticultura es antes que nada una filosofía, que empieza en el viñedo y sigue en la bodega. De hecho antes de todo se prohíbe el uso de productos químicos para la viticultura. En la bodega se trata de reducir la cantidad de los productos en conformidad con las regulaciones de vinificación orgánica.

En nuestro caso no se modificara el proceso de vinificación en cuanto utilizamos ya las técnicas de producción de la normativa “vino orgánico”

Por lo tanto la uva no solamente es “orgánica” sino también el producto final, el vino.

Los tres próximos años un control continuo por  el organismo Ecocert que posibilitara  la obtención del certificado “Vino orgánico/ label Bio”.

En cuanto al viñedo vamos a necesitar el doble de personas comparativamente con  el número de empleados de hoy. Eso es una de las razones por la cual la producción orgánica tiene costes superiores. Los gastos hasta que se embotelle el vino son por lo menos 14% superiores según el sindicato de los viticultores Bio de la Aquitania (zona suroeste de Francia). Por otro lado otro desafío de la conversión a la cultura orgánica, durante los primeros años es la baja del rendimiento por hectárea.

Está claro que haremos todas las inversiones necesarias de material y de ampliación de personal. Somos conscientes que no va a ser un largo río tranquilo. Tendremos que ser extremadamente atentos a la posibilidad de desarrollo de plagas y hongos lo que obliga a mucho trabajo adicional.  Además los métodos para trabajar el viñedo van a cambiar; la tierra alrededor de las cepas de vid se va a rascar y las raíces más superficiales quedaran alteradas (causa de la baja transitoria del rendimiento por hectárea). Sin embargo sabemos que la viña va a superarlo rápidamente.